martes, 24 de noviembre de 2009

La curva de la muerte

Un título digno de una novela de Stephen King. De esta manera se podría haber titulado el reportaje que el programa “Tal cual lo contamos” ofreció el pasado jueves. Una de las consecuencias indirectas negativas que el desinformativo programa “Sálvame” hace al periodismo español aparte de las directas, que se pueden imaginar fácilmente, es que otros programas de la misma franja horaria intentan desmarcarse de forma torpe en busca de otro perfil. Así ocurre con el programa de sobremesa “Tal cual lo contamos” de Antena 3 televisión, presentado por la seducción en persona, Cristina Lasvignes. Pero lo que nos puede interesar en este blog es la sección de sociedad que alberga entre sus contenidos. La sociedad es fácilmente manipulable con asesinatos, casos hiperbolizados, o alarmas entre la ciudadanía, como ya he comentado alguna vez. Y hay medios que siguen yendo a lo fácil y a lo que vende, por desgracia. Cierto es que está dentro de una temática diaria que trata de que el ciudadano denuncie su problema públicamente a través del programa. Y que evidentemente, el medio simplemente actúa de altavoz de ese problema. Pero es que hay veces que los reportajes crean huracanes donde simplemente corre un poco el aire.




En esta ocasión se trata de una urbanización en la sierra de una ciudad que no acierto a recordar, que debido al trazado que la bordea, y a la facilidad de conducir con excesiva velocidad por la carretera colindante a las casas, se han producido durante los últimos años numerosos accidentes. Incluso un hombre clama a la cámara que en el último año, ocho coches se han empotrado contra la pared de su porche. Hasta este momento, no puedo decir nada. Quizá me parezca excesiva la denuncia en televisión, porque debe haber millones de puntos iguales en nuestro país, pero desde luego es algo que se debe arreglar, aunque mejor sería en la justicia. Pero lo irreal ante mis ojos aparece cuando el reportero afirma que a pesar de haber un badén y una señal de tráfico que obliga a ir a menos de 30 kilómetros de hora, nadie ha respetado la señal ni el badén durante toda la mañana en la que el periodista ha estado allí. Su interpretación magnífica, los gritos de los vecinos, las marcas de los muros dañados y las afirmaciones de que varias personas han pensado mudarse, hacen el resto. Ya tenemos creada la noticia sensacionalista, incluso con imágenes.

Durante la historia del periodismo, el sensacionalismo en la prensa escrita se ha creado fácilmente, gracias a la ausencia de pruebas de que el testimonio del informador es cierto. Pero el siglo XXI nos está demostrando que las imágenes se pueden hacer superlativas. Se puede crear una noticia que pretenda afectar socialmente a la ciudadanía, eligiendo testimonios, imágenes, percepciones del periodista. Debe ser algo que los apartados de sociedad de los medios deben empezar a preguntarse. Una vez que se ha comprobado que lo único que es capaz de competir con el corazón y el cotilleo, es la visualización de sentimientos extremos como la máxima felicidad o tristeza, la crueldad, o la ira, no se caiga en la escenificación perfecta de esos sentimientos, a pesar de que no existan. Vale todo para conmover al ciudadano, hasta un reportaje de cinco minutos, que bien podría pasar por un simple breve.

martes, 17 de noviembre de 2009

Criminalizar siempre es publicable

Cierto es que todos los que hemos trabajado en medios locales de ciudades medianas, como es el caso de Córdoba, sabemos de la dificultad de encontrar noticias cada día. Pero esa circunstancia no debiera ser una excusa para que la ética periodística salga del cauce idóneo. Es decir, que la creación de noticias, ante hechos que no son del todo publicables, que es lo que en este blog se busca denunciar, no puede ser la salida fácil al laberinto de lo poco noticioso.

Me gustaría mirar aún más con lupa aquellas noticias que circulan en la delgada línea entre la justicia y el periodismo, y que fácilmente tienen como sábana que cubre cualquier metedura de pata, el recurrente pretexto de que es un tema que hay que denunciar, y que la sociedad demanda saber qué está ocurriendo. Lo escabroso aparece cuando esa denuncia se hace llegar en forma de amarillismo. En el periódico del lunes 16 de noviembre de 2009, del Diario Córdoba, se publica una entrevista que sale incluso en portada, a un policía local que durante su servicio atropelló a una mujer en la Avenida de Almogávares de la capital califal. En la entrevista el policía, Sergio Pino, asegura que la muerte fue causa de un accidente desgraciado, y que no pudo hacer nada para evitarlo. Es más, el titular son sus palabras: “Grité, frené y giré pero no pude hacer más para evitarlo”. Que duda cabe de que estas palabras recurren al titular fácil, el que busca lo superficial del caso, pero yo quisiera adentrarme más en la raíz del asunto, que bien me ayudaría a la elaboración del blog.

La entrevista al policía, según el medio y el propio protagonista, responde a la versión de la familia de la víctima, en la que se tilda al policía poco menos que de un monstruo de la carretera que con su gran moto atemoriza a todos los viandantes. Bien, me parece correcto, que el policía quiera lavar su imagen. Pero si su imagen ha sido dañada, los medios de comunicación ya han tenido algo que ver para que esto ocurriera. Si el Diario Córdoba no hubiera alimentado la versión de la familia, y se hubiera dedicado tan sólo a contar la versión oficial de los hechos, y a relatar aquellas investigaciones del periodista que hubiera hecho contrastando las fuentes, no hubiera sido necesaria la entrevista al policía. Y con ello no se habrían creado dos bandos en la ciudad, el que cree a la víctima, y el que piensa igual que el policía. Además de los daños que esta forma de hacer periodismo puede hacer en el policía, por ejemplo, si es cierto lo que el dice, el daño más grande se hace a la práctica profesional, que antepone la creación de polémica por encima de publicar sólo aquello que es verificable y veraz. No hablo de repercusiones judiciales, sino de actuar en conciencia, y pensando en lo que puede ocurrir con una noticia, un párrafo o una palabra. Y desde luego, hay que tener mucho más cuidado en los casos en los que los damnificados son personas.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Los Kundas "atacan" Embajadores

Bien podría haber sido este el titular de la noticia que Informativos Telecinco nos brinda en su página web el pasado 11 de noviembre. Bajo la apariencia de un reportaje de denuncia, el periodista David Fierro asegura que el barrio de embajadores en Madrid, vive una especie de tormento, por el hecho de que haya especies de taxistas toxicómanos que se dedican a recoger a otros drogadictos para llevarlos a los barrios donde se puede conseguir la heroína. Evidentemente no voy a defender que haya personas drogadictas en las calles, pero me parece a mi que párrafos como "las peleas son continuas, los robos están a la orden del día y la suciedad impera en la calle" buscan más el espectáculo y la alarma social, que la solución de la situación. Informativos Telecinco suele tener en estos casos un filón para realizar reportajes que consigan crear una identificación sobre todo con los vecinos, que suelen ser protagonistas. Nunca en estos reportajes se cuenta cuál es la situación del otro bando, el de los drogadictos en esta ocasión.

Pero lo más increible de este tipo de reportajes es la falta de precisión con los datos. "Muchos comercios han cerrado ante la falta de expectativas", comenta el periodista. ¿Qué comercios, cuáles? ¿Realmente es culpa de los "kunderos" que estos comercios cierren, o su cierre se produce porque no han sido capaces de adaptarse a los nuevos tiempos? No creo yo que los drogadictos estén cogiendo taxis un lunes a las 11 de la mañana, cuando la mayoría de los comercios están abiertos.

http://http://www.telecinco.es/informativos/reporteros/noticia/100011636/El+barrio+de+las+kundas