Un título digno de una novela de Stephen King. De esta manera se podría haber titulado el reportaje que el programa “Tal cual lo contamos” ofreció el pasado jueves. Una de las consecuencias indirectas negativas que el desinformativo programa “Sálvame” hace al periodismo español aparte de las directas, que se pueden imaginar fácilmente, es que otros programas de la misma franja horaria intentan desmarcarse de forma torpe en busca de otro perfil. Así ocurre con el programa de sobremesa “Tal cual lo contamos” de Antena 3 televisión, presentado por la seducción en persona, Cristina Lasvignes. Pero lo que nos puede interesar en este blog es la sección de sociedad que alberga entre sus contenidos. La sociedad es fácilmente manipulable con asesinatos, casos hiperbolizados, o alarmas entre la ciudadanía, como ya he comentado alguna vez. Y hay medios que siguen yendo a lo fácil y a lo que vende, por desgracia. Cierto es que está dentro de una temática diaria que trata de que el ciudadano denuncie su problema públicamente a través del programa. Y que evidentemente, el medio simplemente actúa de altavoz de ese problema. Pero es que hay veces que los reportajes crean huracanes donde simplemente corre un poco el aire.
En esta ocasión se trata de una urbanización en la sierra de una ciudad que no acierto a recordar, que debido al trazado que la bordea, y a la facilidad de conducir con excesiva velocidad por la carretera colindante a las casas, se han producido durante los últimos años numerosos accidentes. Incluso un hombre clama a la cámara que en el último año, ocho coches se han empotrado contra la pared de su porche. Hasta este momento, no puedo decir nada. Quizá me parezca excesiva la denuncia en televisión, porque debe haber millones de puntos iguales en nuestro país, pero desde luego es algo que se debe arreglar, aunque mejor sería en la justicia. Pero lo irreal ante mis ojos aparece cuando el reportero afirma que a pesar de haber un badén y una señal de tráfico que obliga a ir a menos de
Durante la historia del periodismo, el sensacionalismo en la prensa escrita se ha creado fácilmente, gracias a la ausencia de pruebas de que el testimonio del informador es cierto. Pero el siglo XXI nos está demostrando que las imágenes se pueden hacer superlativas. Se puede crear una noticia que pretenda afectar socialmente a la ciudadanía, eligiendo testimonios, imágenes, percepciones del periodista. Debe ser algo que los apartados de sociedad de los medios deben empezar a preguntarse. Una vez que se ha comprobado que lo único que es capaz de competir con el corazón y el cotilleo, es la visualización de sentimientos extremos como la máxima felicidad o tristeza, la crueldad, o la ira, no se caiga en la escenificación perfecta de esos sentimientos, a pesar de que no existan. Vale todo para conmover al ciudadano, hasta un reportaje de cinco minutos, que bien podría pasar por un simple breve.