sábado, 12 de diciembre de 2009

El camino de la manipulación


Imaginemos una tarde de otoño, una muerte de una niña de meses en extrañas circunstancias, y fuentes que confirman la peor de las noticias para la familia, y la mejor para un medio de comunicación. La situación se produjo el pasado día 27 de noviembre en las redacciones de todos los medios de comunicación de España. Hemos comprobado en este blog, que la capacidad de manipulación, en el mejor sentido de la palabra, es ilimitada en el mundo del periodismo. Hablo de manipulación como la habilidad de crear noticias a partir de hechos cotidianos, o con mimbres muy frágiles, basándose sobre todo en la capa que todo lo cubre, la llamada denuncia social, como si todo lo que le molestara a una persona, o a un grupo, pueda ser publicable. Ese sensacionalismo cotidiano tiene picos de altura cuando la situación tiene determinadas circunstancias. Y qué mejor que un caso escabroso, como siempre lo son en los que la víctima es un menor y unos primeros informes que apuntan al asesinato familiar.
Sigamos con esa imagen en la redacción, analizando cómo se debe tratar el caso que se sabe desde el primer momento que va a tener mucha presencia en la opinión pública. Dejarse llevar por la posibilidad de vender ejemplares, o tratar la situación con cautela, esperando la confirmación de los forenses. Ya todos sabemos cómo decidió ABC publicar la noticia. Con una portada en la que aparecía Diego, la pareja de la madre de la víctima, con el titular "la mirada del asesino de una niña de tres años". La Constitución nos dice que el periodista no debe actuar como un juez, a la hora de publicar una noticia, y que el contraste de fuentes da la suficiente veracidad para que cualquier noticia esté dentro del marco de la ley. Hasta ahí bien. Pero la ética no puede quedarse a un lado. y el amarillismo o el periodismo fácil no puede colarse en una de las redacciones más prestigiosas de nuestro país. Desde aquí he criticado la forma de informar de telediarios como el de La Sexta o las secciones de sociedad de programas de sobremesa, pero con la conciencia de que su perfil joven le obliga a intentar distinguirse, le exige intentar hacerse notar. Pero cuando un periódico es tan importante, y tiene tantos años de historia, no puede permitirse enjuiciar, y con ello arruinar el honor de una persona. O será que la caída de ventas de ejemplares de la cabecera monárquica obliga a buscar nuevos caminos... Pero que éste no sea el rumbo a seguir.

1 comentario:

  1. Que razón tienes, David. Pero lo más peligroso, desde mi punto de vista es que cada día la opinión pública ve como más normal este tipo de titulares en los medios de comunicación. Y los olvida tan pronto existe otro más escandaloso. La cuestión es la misma de siempre: ¿existen estos titulares porque la gente los pide o nos están volviendo unos morbosos a costa de dárnoslos? Yo no he leído en ningún sitio que los programas hayan pedido perdón por tanta insidia inventada. Pensarán que el espectador o el lector no se acordará mañana.

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