Realizar este blog me ha confirmado que existen muchos medios de comunicación importantes en este país que no utilizan la ética y la deontológica para conseguir lectores. La demagogia se ha convertido en la mejor arma para vender periódicos, y los ciudadanos tragamos con todo. El periodismo no ha tenido fuerza en este país hasta la Constitución de 1978. En ella se reconoce el poder de la prensa, y la necesidad de la libertad de expresión e información por primera vez en nuestra historia. Una vez que ese poder está reconocido, es labor del periodismo darse cuenta de su propia influencia, y actuar con responsabilidad. Y desde entonces ha habido grandes saltos en ese discurso correcto.
Periódicos denominados por sus propios fundadores como de investigación, como fue El Mundo son necesarios en nuestro país. Pero esa investigación no puede caer en el amarillismo más social, cercano a programas espectáculo como La Noria. Por otro lado, la televisión es el medio que más llega a los ciudadanos, y el intrusismo de personas no dedicadas a la responsabilidad ante al ciudadano, y la creación de programas que buscan el minuto de oro, el personaje diabólico, o la frase que se repetirá hasta la saciedad. Hay que tener mucho cuidado, porque la tendencia es crear espectáculo de temas serios. Y para ello siempre se puede “modelar” la realidad.
Espero que este blog haya servido para leer de otra manera las noticias. Para ver los informativos con una visión crítica, y para que dejemos de ser personas que se puedan engañar fácilmente. El siglo XX sirvió para que nos diéramos cuenta de que los medios de comunicación tienen un poder enorme contra los gobiernos y el Estado. El siglo XXI debe servir para que los ciudadanos despertemos ante ese poder, y pidamos responsabilidades ante noticias infundadas, o informaciones retocadas.
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